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Song 5:1-8:14

Nueva Version Internacional

Indexed 6/7/2010, from www.biblegateway.com

Cantares 5

 1 He entrado ya en mi jardín,
      hermana y novia mía,
   y en él recojo mirra y bálsamo;
      allí me sacio del panal y de su miel.
   Allí me embriago de vino y leche;
      ¡todo esto me pertenece! Los amigos
   ¡Coman y beban, amigos,
      y embriáguense de amor!
Cuarto Canto
    La amada
2 Yo dormía, pero mi *corazón velaba.
      ¡Y oí una voz!
      ¡Mi amado estaba a la puerta!
      «Hermana, amada mía;
      preciosa paloma mía,
      ¡déjame entrar!
   Mi cabeza está empapada de rocío;
      la humedad de la noche corre por mi pelo.»

   3 Ya me he quitado la ropa;
      ¡cómo volver a vestirme!
   Ya me he lavado los pies;
      ¡cómo ensuciarlos de nuevo!

   4 Mi amado pasó la mano
      por la abertura del cerrojo;
      ¡se estremecieron mis entrañas al sentirlo!
5 Me levanté y le abrí a mi amado;
      ¡gotas de mirra corrían por mis manos!
   ¡Se deslizaban entre mis dedos
      y caían sobre la aldaba!

   6 Le abrí a mi amado,
      pero ya no estaba allí.
   Se había marchado,
      y tras su voz se fue mi *alma.
   Lo busqué, y no lo hallé.
      Lo llamé, y no me respondió.
7 Me encontraron los centinelas
      mientras rondaban la ciudad;
   los que vigilan las murallas
      me hirieron, me golpearon;
      ¡me despojaron de mi manto!

   8 Yo les ruego, mujeres de Jerusalén,
      que si encuentran a mi amado,
      ¡le digan que estoy enferma de amor! El coro
9 Dinos, bella entre las bellas,
      ¿en qué aventaja tu amado a otros hombres?
   ¿En qué aventaja tu amado a otros hombres,
      que nos haces tales ruegos? La amada
10 Mi amado es apuesto y trigueño,
      y entre diez mil hombres se le distingue.
11 Su cabeza es oro puro;
      su cabellera es ondulada
      y negra como un cuervo.
12 Sus ojos parecen palomas
      posadas junto a los arroyos,
   bañadas en leche,
      montadas como joyas.
13 Sus mejillas son como lechos de bálsamo,
      como cultivos de aromáticas hierbas.
   Sus labios son azucenas
      por las que fluye mirra.
14 Sus brazos son barras de oro
      montadas sobre topacios.
   Su cuerpo es pulido marfil
      incrustado de zafiros.
15 Sus piernas son pilares de mármol
      que descansan sobre bases de oro puro.
   Su porte es como el del Líbano,
      esbelto como sus cedros.
16 Su paladar es la dulzura misma;
      ¡él es todo un encanto!
      ¡Tal es mi amado, tal es mi amigo,
      mujeres de Jerusalén! El coro

Cantares 6

 1 ¿A dónde se ha ido tu amado,
      tú, bella entre las bellas?
   ¿Hacia dónde se ha encaminado?
      ¡Iremos contigo a buscarlo! La amada
2 Mi amado ha bajado a su jardín,
      a los lechos de bálsamo,
   para retozar en los jardines
      y recoger azucenas.
3 Yo soy de mi amado, y mi amado es mío;
      él apacienta su rebaño entre azucenas.
Quinto Canto
    El amado
4 Tú, amada mía, eres bella como Tirsá,
      encantadora como Jerusalén,
      majestuosa como las estrellas del cielo.
5 Aparta de mí la mirada,
      que tus ojos me tienen fascinado.
   Tus cabellos son como los rebaños de cabras
      que retozan en Galaad.
6 Tus dientes son como rebaños de cabritas
      recién salidas del baño.
   Cada una de ellas tiene su pareja,
      ninguna de ellas marcha sola.
7 Tus mejillas, tras el velo,
      parecen dos mitades de granadas.
8 Pueden ser sesenta las reinas,
      ochenta las concubinas
      e innumerables las vírgenes,
9 pero una sola es mi palomita preciosa,
      la hija consentida de su madre,
      la favorita de quien le dio la vida.
   Las mujeres la ven y la bendicen;
      las reinas y las concubinas la alaban. El coro
10 ¿Quién es ésta, admirable como la aurora?
      ¡Es bella como la luna,
      radiante como el sol,
      majestuosa como las estrellas del cielo! El amado
11 Descendí al huerto de los nogales
      para admirar los nuevos brotes en el valle,
   para admirar los retoños de las vides
      y los granados en flor.
12 Sin darme cuenta, mi pasión me puso
      entre las carrozas reales de mi pueblo.[a] Los amigos
13 Vuelve, Sulamita, vuelve;
      vuélvete a nosotros,
      ¡queremos contemplarte! El amado
   ¿Y por qué han de contemplar a la Sulamita,
      como en las danzas de los campamentos?

Cantares 7

 1 ¡Ah, princesa mía,
      cuán bellos son tus pies en las sandalias!
   Las curvas de tus caderas son como alhajas
      labradas por hábil artesano.
2 Tu ombligo es una copa redonda,
      rebosante de buen vino.
   Tu vientre es un monte de trigo
      rodeado de azucenas.
3 Tus pechos parecen dos cervatillos,
      dos crías mellizas de gacela.
4 Tu cuello parece torre de marfil.
   Tus ojos son los manantiales de Hesbón,
      junto a la entrada de Bat Rabín.
   Tu nariz se asemeja a la torre del Líbano,
      que mira hacia Damasco.
5 Tu cabeza se yergue como la cumbre del Carmelo.
      Hilos de púrpura son tus cabellos;
      ¡con tus rizos has cautivado al rey!

   6 Cuán bella eres, amor mío,
      ¡cuán encantadora en tus delicias!
7 Tu talle se asemeja al talle de la palmera,
      y tus pechos a sus racimos.
8 Me dije: «Me treparé a la palmera;
      de sus racimos me adueñaré.»
   ¡Sean tus pechos como racimos de uvas,
      tu aliento cual fragancia de manzanas,
9 y como el buen vino tu boca! La amada
   ¡Corra el vino hacia mi amado,
      y le resbale por labios y dientes![b]

   10 Yo soy de mi amado,
      y él me busca con pasión.
11 Ven, amado mío;
      vayamos a los campos,
      pasemos la noche entre los azahares.
12 Vayamos temprano a los viñedos,
      para ver si han retoñado las vides,
   si sus pimpollos se han abierto,
      y si ya florecen los granados.
      ¡Allí te brindaré mis caricias!

   13 Las mandrágoras esparcen su fragancia,
      y hay a nuestras puertas
      toda clase de exquisitos frutos,
   lo mismo nuevos que añejos,
      que he guardado para ti, amor mío.

Cantares 8

 1 ¡Ah, si fueras mi propio hermano,
      criado a los pechos de mi madre!
   Al encontrarte en la calle podría besarte,
      y nadie me juzgaría mal.
2 Tomándote de la mano,
      te llevaría a la casa de mi madre,
      y me enseñarías el arte del amor.
   Te daría a beber vino con especias,
      y el néctar de mis granadas.

   3 ¡Ojalá pudiera mi cabeza
      reposar sobre su izquierda!
      ¡Ojalá su derecha me abrazara! El amado
4 Yo les ruego, mujeres de Jerusalén,
      que no desvelen ni molesten a mi amada,
      hasta que ella quiera despertar.

Sexto Canto
    El coro
5 ¿Quién es ésta que sube por el desierto
      apoyada sobre el hombro de su amado? El amado
   Bajo el manzano te desperté;
      allí te concibió tu madre,
      allí mismo te dio a luz. La amada
6 Grábame como un sello sobre tu *corazón;
      llévame como una marca sobre tu brazo.
   Fuerte es el amor, como la muerte,
      y tenaz la pasión, como el *sepulcro.
   Como llama divina
      es el fuego ardiente del amor.
7 Ni las muchas aguas pueden apagarlo,
      ni los ríos pueden extinguirlo.
   Si alguien ofreciera todas sus riquezas
      a cambio del amor,
      sólo conseguiría el desprecio. El coro
8 Tan pequeña es nuestra hermana
      que no le han crecido los pechos.
   ¿Qué haremos por nuestra hermana
      cuando vengan a pedirla?
9 Si fuera una muralla,
      construiríamos sobre ella almenas de plata.
   Si acaso fuera una puerta,
      la recubriríamos con paneles de cedro. La amada
10 Una muralla soy yo,
      y mis pechos, sus dos torres.
   Por eso a los ojos de mi amado
      soy como quien ha hallado la paz.

   11 Salomón tenía una viña en Baal Jamón,
      que dejó al cuidado de aparceros.
   Cada uno entregaba, por sus frutos,
      mil monedas[c] de plata.
12 ¡Quédate, Salomón, con las mil monedas,
      y ustedes, aparceros, con doscientas,
      pero mi viña sólo a mí me pertenece! El amado
13 Tú, que reinas en los jardines,
      pendientes de tu voz están nuestros amigos;
      ¡déjanos escucharla! La amada
14 ¡Apresúrate, amado mío!
      ¡Corre como venado, como cervato,
      sobre los montes de bálsamo cubiertos!

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2 Cor 9:1-15

Nueva Version Internacional

Indexed 6/7/2010, from www.biblegateway.com

2 Corintios 9

 1 No hace falta que les escriba acerca de esta ayuda para los *santos,2 porque conozco la buena disposición que ustedes tienen. Esto lo he comentado con orgullo entre los macedonios, diciéndoles que desde el año pasado ustedes los de Acaya estaban preparados para dar. El entusiasmo de ustedes ha servido de estímulo a la mayoría de ellos.3 Con todo, les envío a estos hermanos para que en este asunto no resulte vano nuestro *orgullo por ustedes, sino que estén preparados, como ya he dicho que lo estarían,4 no sea que algunos macedonios vayan conmigo y los encuentren desprevenidos. En ese caso nosotros —por no decir nada de ustedes— nos avergonzaríamos por haber estado tan seguros.5 Así que me pareció necesario rogar a estos hermanos que se adelantaran a visitarlos y completaran los preparativos para esa generosa colecta que ustedes habían prometido. Entonces estará lista como una ofrenda generosa,[a] y no como una tacañería.
Sembrar con generosidad
 6 Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará.[b]7 Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.8 Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes.9 Como está escrito:
      «Repartió sus bienes entre los pobres;
      su justicia permanece para siempre.»[c]
10 El que le suple semilla al que siembra también le suplirá pan para que coma, aumentará los cultivos y hará que ustedes produzcan una abundante cosecha de justicia.11 Ustedes serán enriquecidos en todo sentido para que en toda ocasión puedan ser generosos, y para que por medio de nosotros la generosidad de ustedes resulte en acciones de gracias a Dios.
12 Esta ayuda que es un servicio sagrado no sólo suple las necesidades de los *santos sino que también redunda en abundantes acciones de gracias a Dios.13 En efecto, al recibir esta demostración de servicio, ellos alabarán a Dios por la obediencia con que ustedes acompañan la confesión del *evangelio de Cristo, y por su generosa solidaridad con ellos y con todos.14 Además, en las oraciones de ellos por ustedes, expresarán el afecto que les tienen por la sobreabundante gracia que ustedes han recibido de Dios.15 ¡Gracias a Dios por su don inefable!


Psalms 92:1-5

Nueva Version Internacional

Indexed 6/7/2010, from www.biblegateway.com

Salmos 92

Salmo para cantarse en *sábado.
 1 ¡Cuán bueno, Señor, es darte gracias
      y entonar, oh *Altísimo, salmos a tu *nombre;
2 proclamar tu gran amor por la mañana,
      y tu fidelidad por la noche,
3 al son del decacordio y de la lira;
      al son del arpa y del salterio!

   4 Tú, Señor, me llenas de alegría con tus maravillas;
      por eso alabaré jubiloso las obras de tus manos.
5 Oh Señor, ¡cuán imponentes son tus obras,
      y cuán profundos tus pensamientos!


Proverbs 22:24-25

Nueva Version Internacional

Indexed 6/12/2010, from www.biblegateway.com

2
 24 No te hagas amigo de gente violenta,
      ni te juntes con los iracundos,
25 no sea que aprendas sus malas costumbres
      y tú mismo caigas en la trampa.


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